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Isabel Jiménez, directora de FSG Aragón, premio Sabina de Oro 2016 [editar]

Concedido por el Club de Opinión La Sabina de Zaragoza

06 de Julio de 2016
FSG

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El 5 de julio se celebró en el Caixaforum de Zaragoza la entrega de galardones del Club de Opinión La Sabina de Zaragoza en un acto que conmemoraba también el 25 aniversario de este club.

Los premios Sabina de Oro y Sabina de Plata reconocen la trayectoria en el campo profesional, artístico, científico o social de una mujer en la Comunidad Autónoma de Aragón. El premio “Sabina de Oro” reconoce a una mujer con una trayectoria ya consolidada y el premio “Sabina de Plata” reconoce e impulsa el buen comienzo profesional.


Isabel Jiménez Cenizo, directora de la Fundación Secretariado Gitano en Aragón, fue la galardonada este año con la Sabina de Oro "en reconocimiento a su dilatada carrera profesional dedicada al apoyo social y educativo de personas con dificultades. Isabel es profesora y ha destacado por una excelente trayectoria profesional y compromiso con la defensa de los Derechos Humanos a través de su trabajo en el ámbito social y educativo de personas con dificultades. En especial, Isabel ha dedicado sus esfuerzos a obtener la inserción sociolaboral y educativa de personas que se encuentran en ámbitos de exclusión y situaciones de multi-discriminación por factores diversos: etnia, edad, lengua, situación económica, género, etc. Su trabajo con la población gitana, a través de la educación de adultos y la lucha contra los estereotipos que estigmatizan a esta etnia, son los campos principales en los ha ejercido su labor profesional, habiendo recibido reconocimientos como el Premio Nacional del Ministerio de Educación y Ciencia al Equipo de Educación Permanente de adultos gitanos, la Mención de honor Rey Sejong de la UNESCO, reconocimiento internacional concedido por la laboral realizada entre los años 1984 y 1990 en la Alfabetización de Adultos Gitanos o el Premio “Publicaciones escolares” del Ministerio de Educación y Ciencia a la Revista Escolar “El Gancho” en 1988."


Isabel Jiménez agradeció el premio con estas palabras:

Buenas tardes a todas y todos. Enhorabuena Marisol, es un privilegio compartir contigo este día tan especial. Estoy muy agradecida al Jurado por este premio, es un gran honor. Es alentador saber que no estamos solas. Gracias al Club de opinión la Sabina por estar ahí y por su labor de refuerzo y reconocimiento hacia la mujer. Lo necesitamos.

En el Premio Sabina de oro, la mirada atrás es obligada.

Hace tres décadas los niños y niñas gitanos estaban sin escolarizar, solo cuando la Ley de compensatoria se aplicó en España, se puso el foco de atención en resolver la situación educativa de esta minoría étnica. Esto ha llevado a que hoy terminen sus estudios primarios el 98% del alumnado gitano.

También hoy empezamos a oír a los jóvenes soñando con profesiones que nunca antes se habían planteado en el seno de las familias gitanas. Son logros que han sido posibles gracias a la combinación de medidas generalistas propias de un Estado de Bienestar y medidas específicas.

He sido testigo de estos avances y los he vivido con ilusión aunque no voy a negar que han sido más los momentos de desaliento y de incomprensión.

Sigue habiendo muchas barreras invisibles como los prejuicios, el menosprecio, la discriminación e incluso los delitos de odio, que vulneran permanentemente los derechos de la comunidad gitana, especialmente de las mujeres, y que dificultan la inclusión social.

El escaso conocimiento que se tiene de la cultura gitana hace que se recurra a los estereotipos que se retroalimentan, cuando se presenta una imagen distorsionada y caricaturesca por parte de algunos medios de comunicación en aras de una mayor audiencia, acostumbrada ya a los realitys.

A menudo la mujer gitana soporta una responsabilidad que no puede asumir sola.

La exigencia, tanto de la sociedad en general como dentro de la propia comunidad, resulta muy difícil de llevar: formamos parte de una cultura familiar tradicional y patriarcal y estamos dentro de un grupo estigmatizado y rechazado socialmente; a la vez, nos enfrentamos a la exigencia de una sociedad que va demasiado deprisa y nos responsabiliza de nuestra situación de marginalidad.

Estoy convencida de que, si se quiere que una sociedad prospere, hay que aliviar la carga de la mujer y facilitar que su entorno sea más amable con ella. En ello he trabajado desde distintas organizaciones.

Estoy muy agradecida a todas las personas y entidades que me han incluido en sus equipos a lo largo de esta trayectoria: a la Asociación de Promoción Gitana donde empecé como maestra voluntaria, a la Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón, a través de la cual pude conocer directamente las realidades de las personas gitanas en los distintos pueblos y ciudades de Aragón, esto afianzó mi decisión a dedicar todo mi esfuerzo a mejorar las condiciones de vida de la población gitana, y especialmente, a la Fundación Secretariado Gitano, porque en ella he podido desarrollarme profesionalmente y dar visibilizar al trabajo desempeñado.

Los acertados programas puestos en marcha por esta Fundación, como el programa Acceder, de inserción laboral, el Programa Promociona de refuerzo educativo en la Etapa secundaria, o programa de Igualdad de género y de trato en el que se está formando a mujeres gitanas como agentes de igualdad, todo ello, unido a importantes campañas de sensibilización social, están provocando un fuerte impacto en las familias gitanas y suponen un impulso hacia su propio desarrollo, desde el convencimiento propio, y no desde la imposición o los intentos de asimilación.

Por último, quería destacar que la enorme satisfacción personal que me produce este premio, es mayor porque sé que es un reconocimiento al compromiso de la Mujer, en lo profesional, en lo familiar y con la sociedad en su conjunto, y esto es algo que sabe poner en valor el Club de opinión La Sabina. Muchas Gracias.

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